jueves, 7 de octubre de 2010

La Princesa Que Miraba La Luna...... Por Elena F.

La Princesa Que Miraba La Luna

Las palabras “Había una vez” no tenían ningún significado para ella, todos los cuentos de hadas las tenían, y cada uno era igual, una princesa que caía en desgracia por una malvada bruja, un hechizo malévolo que gobernaba su vida, un hada madrina, amigos de especies no humanas, un guapo y buen príncipe, y un final feliz.... La princesa que miraba la luna suspiro una vez más, nada de eso ocurría en su mundo, jamás había sido embrujada, la platica más larga con un amigo de especie no humana había sido con su fiel perro, quien al cabo de un rato se quedo dormido, el hada madrina más cercana era su mejor amiga quien siempre la ayudaba cuando la necesitaba. De Príncipes mejor ni hablaba, el único que le había interesado le había roto el corazón de manera tan cruel, que se había jurado a su misma no volver a sentir.

Pensó que los creadores de esas historias eran personas crueles, hacían creer a cualquier niña que los príncipes llegan en caballos blancos, te cargan y te llevan a vivir a su castillo donde viven felices para siempre, sin embargo al crecer se daban cuenta que de aquellos príncipes solo quedaban las páginas... alzó la mirada una vez más, la luna brillaba en su esplendor iluminando la habitación un poco, se levanto de donde estaba y furiosa grito a ella.

-¡Por que nos engañan!-grito furiosa- los príncipes no existen, son simples hombres que pueden romperte el corazón con tan solo desearlo, que juegan con los sentimientos sin importarles cuanto llegues a amarlos-lágrimas recorrían su rostro- los cuentos de hadas no existen... tampoco los finales felices...

La luna miraba atenta a la princesa, el dolor de su corazón no la dejaba ver mas allá de su propia amargura, se sintió triste, había conocido tantas princesas que habían gritado de la misma manera, que habían derramado lágrimas de desamor, y también conoció a aquellas que en su desesperación subían a hacerle compañía en la forma de una estrella brillante y hermosa.

Pensó para sí por que el Creador había inventado el amor, veía a todas aquellas personas cada noche, sufrir, llorar y morir por amor que no entendió la razón.

-Amor es el regalo más preciado del Creador- contestó una estrella junto a ella, era hermosa y brillante- Cuando decidí hacerte compañía fue por ese amor que decidí estar aquí, pero al subir y estar frente a Él pregunte lo mismo que tu, me explico que él amor nos hace crecer y madurar, que las personas que pasan por tu vida son la preparación para lo que viene, que si sufrimos y lloramos, pero también, vivimos y aprendemos de nuestros errores y eso hace que al encontrar al amor de tu vida, apliquemos aquellas cosas aprendidas, no cometamos errores pasados y aunque no todo será perfecto, seamos felices por que nuestras decisiones nos llevaron a ese momento.

La Luna observo a la estrella, había llegado hace unos años en una noche triste, le había contado de un gran amor que sintió, y cuando lo perdió no quiso estar mas en aquel lugar...

- Esta noche intercedí ante Él por esa princesa que te mira desde su ventana, hoy siente que el dolor es insoportable, pero mañana estará mejor, mirará la vida de otra manera y tendrá la oportunidad que yo misma me quite, conocerá a alguien, amará y se amará a ella misma, cometerá sus errores pero llegara a ese momento perfecto y cuando te miré lo hará con una sonrisa, sabiendo que todo el dolor que pasó fue para llegar ahí, y que las princesas pueden encontrar a sus príncipes... y que después de todo los cuentos de hadas si existen....

viernes, 8 de enero de 2010

Con J, pero no jodido...

Con J, pero no jodido...
Waldo


I

Dando y dando de vueltas sin ton ni son llegó a la parada de un tranvía que jamás había visto a pesar que era igual a todos, en una zona de la ciudad que parecía un páramo desolador impreso sobre un muro invisible, y bajo una noche que incluso a su músculo cardiaco le parecía invernal por más que su mente jugara a que todo está en la mente -en suma, mayateando, como diría la abuela Josefina. Así se encontraba el Cuki luego de aquella noche de abluciones imposibles con cervezas eslovacas. Había estado intentando por un lapso de cinco horas remojar el alma en tarros de medio litro pensando que con eso desprendería de ella la viscosa sensación de ser una estampita más en el álbum privado de una coleccionista de pasiones irrelevantes. Y lo habría logrado, pues en la que pareció ser la última ronda pudo ver como de su mano izquierda comenzaba a escurrir algo parecido a la miel, mientras cierto desenfado frenaba un poco el flujo etílico hacia sus neuronas; pero justo en el momento en que iba a desprenderse la primera gota, una figura por alguna extraña razón conocida, se interpuso entre la rara visión y su mirada extática.

          -¿Y por qué me abrazas? ¿Te gusto, o ya estás muy borracho?- preguntó la chica.
          -No, es que- balbuceó el Cuki -no me gusta el lugar. Mejor nos vamos.
          -¿Entonces vienes a mi casa?

          La pregunta despertó en él algo parecido a la felicidad, quizá porque era un aliciente para el orgullo herido, que encajaba en su desbarajuste sináptico plagado de túneles floreados por la esperanza y rincones enmohecidos por la desilusión, mismo que a la vez le provocaba tirones en la nuca desde el veinte de Agosto. Luego, habiendo atravesado cuarenta y tantas lagunas, un condón que había dejado en el marco de la ventana al alejarse del departamento de ella, completaba el círculo de sus desvaríos. No había sido necesario usarlo ya que su ebriedad, contrario a lo que podría esperarse, no estimuló la relajación sexual, sino que sacó a flote viejas mandas, consejos y regañizas provenientes de distintos seres y épocas, en torno al tema de la lujuria, y sin proponérselo controló la producción de testosterona y adrenalina. La chica, por su parte, con el recurso bucal, más controlable dada su propia borrachera, intentó por espacio de tres horas habilitar ese miembro reticente; no obstante, todo esfuerzo fue en vano. A las cuatro de la mañana estaban ambos de pie en la puerta despidiéndose de mala gana, habiendo confirmado para sí mismos, pocos minutos antes, las feas sospechas de que ella tenía una cintura de morsa vieja, y él un par de cuencos en vez de nalgas.

          Entró al segundo de los tres carros como intentando escapar desapercibido de cientos de miradas escrutadoras que en total eran la suya extraviada, y al tomar asiento se sumergió indolente en la amargura de las penas curadas con amores ocasionales; se reía de todos los besos, de todas las caricias, de su tufo, de la flacidez de su propio abdomen. Fue aquí cuando por vez primera le vino la palabrita a la cabeza. “¡Baross tér!” advirtió enérgicamente el conductor a través de los altavoces, para que ningún trasnochado considerara la posibilidad de esperar el amanecer en el interior del tranvía.

miércoles, 6 de enero de 2010

Quiero,Elena

Cansada de Ilusiones,Busco hombre que me ame po lo que soy no por lo que tengo,Quee diga Te Amo por que lo siente no por que debe,Que quiera compartir su vida no volverla una con la mia,Que me abrace y bese sin sentir pena ante los demas,Que muestre realmente quiien es sin mentiras,Que sea un soñador pero Que tambien trabaje y luche por lo que desea...Alguien con Defectos y Virtudes,Que se atreva a hacer locuras sin importarle el que diran.

No busco la perfeccion, ni al hombre ideal, no me deprime la espera, por que se que que las cosas que deban ser, seran.Un hombre real, no solo fantasia....

Esto es algo que se me ocurrio ayer en la noche y lo estuvo trayendo en la cabeza todo el dia, lo pus een facebook, pero parce que todos pensaban que era una pelgaria jajaja, creo que es algo que todos nos merecemos, y tambien que no hay que desesperarse, simplemente dejar que als cosas fluyan.