La Princesa Que Miraba La Luna
Las palabras “Había una vez” no tenían ningún significado para ella, todos los cuentos de hadas las tenían, y cada uno era igual, una princesa que caía en desgracia por una malvada bruja, un hechizo malévolo que gobernaba su vida, un hada madrina, amigos de especies no humanas, un guapo y buen príncipe, y un final feliz.... La princesa que miraba la luna suspiro una vez más, nada de eso ocurría en su mundo, jamás había sido embrujada, la platica más larga con un amigo de especie no humana había sido con su fiel perro, quien al cabo de un rato se quedo dormido, el hada madrina más cercana era su mejor amiga quien siempre la ayudaba cuando la necesitaba. De Príncipes mejor ni hablaba, el único que le había interesado le había roto el corazón de manera tan cruel, que se había jurado a su misma no volver a sentir.
Pensó que los creadores de esas historias eran personas crueles, hacían creer a cualquier niña que los príncipes llegan en caballos blancos, te cargan y te llevan a vivir a su castillo donde viven felices para siempre, sin embargo al crecer se daban cuenta que de aquellos príncipes solo quedaban las páginas... alzó la mirada una vez más, la luna brillaba en su esplendor iluminando la habitación un poco, se levanto de donde estaba y furiosa grito a ella.
-¡Por que nos engañan!-grito furiosa- los príncipes no existen, son simples hombres que pueden romperte el corazón con tan solo desearlo, que juegan con los sentimientos sin importarles cuanto llegues a amarlos-lágrimas recorrían su rostro- los cuentos de hadas no existen... tampoco los finales felices...
La luna miraba atenta a la princesa, el dolor de su corazón no la dejaba ver mas allá de su propia amargura, se sintió triste, había conocido tantas princesas que habían gritado de la misma manera, que habían derramado lágrimas de desamor, y también conoció a aquellas que en su desesperación subían a hacerle compañía en la forma de una estrella brillante y hermosa.
Pensó para sí por que el Creador había inventado el amor, veía a todas aquellas personas cada noche, sufrir, llorar y morir por amor que no entendió la razón.
-Amor es el regalo más preciado del Creador- contestó una estrella junto a ella, era hermosa y brillante- Cuando decidí hacerte compañía fue por ese amor que decidí estar aquí, pero al subir y estar frente a Él pregunte lo mismo que tu, me explico que él amor nos hace crecer y madurar, que las personas que pasan por tu vida son la preparación para lo que viene, que si sufrimos y lloramos, pero también, vivimos y aprendemos de nuestros errores y eso hace que al encontrar al amor de tu vida, apliquemos aquellas cosas aprendidas, no cometamos errores pasados y aunque no todo será perfecto, seamos felices por que nuestras decisiones nos llevaron a ese momento.
La Luna observo a la estrella, había llegado hace unos años en una noche triste, le había contado de un gran amor que sintió, y cuando lo perdió no quiso estar mas en aquel lugar...
- Esta noche intercedí ante Él por esa princesa que te mira desde su ventana, hoy siente que el dolor es insoportable, pero mañana estará mejor, mirará la vida de otra manera y tendrá la oportunidad que yo misma me quite, conocerá a alguien, amará y se amará a ella misma, cometerá sus errores pero llegara a ese momento perfecto y cuando te miré lo hará con una sonrisa, sabiendo que todo el dolor que pasó fue para llegar ahí, y que las princesas pueden encontrar a sus príncipes... y que después de todo los cuentos de hadas si existen....
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